En la Federación mencionan las medidas puestas en marcha por otros países como Francia, que habla de inyectar más de 5.000 millones de euros en Renault, o Alemania, con ayudas directas a los fabricantes.

Estos impulsos permiten a los gobiernos incidir en las decisiones de los grupos, pero ayudan a las empresas a ser más competitivas, según fuentes de la UGT.