Y claro, como suele ocurrir con aquello que no se percibe como una orden precisa, puede dar lugar a accidentes, en especial atropellos. La Dirección General de Tráfico (DGT) es clara con respecto a la diferencia entre el semáforo en ámbar fijo (que obliga a detener el vehículo, según el Código de Circulación, artículo 146), y el ámbar que parpadea, que sí permite seguir circulando.

Aquellos municipios que han filtrado una secuencia de ámbar parpadeante como medida para favorecer el flujo (dentro de los pasos peatonales regulados por semáforos) tenían sus motivos para implementar esta medida, dentro de toda la lógica. Lo problemático es que, pese a ver la señal del peatón en verde en el semáforo, y tener prioridad para cruzar, la posibilidad de ser atropellados está ahí. Estas regulaciones se vuelven todavía más peligrosas cuando el paso peatonal lo cruza, también, un carril bici.

Organizaciones internacionales como el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (European Transport Safety Council, en inglés), así como asociaciones de víctimas de violencia vial como Stop Accidentes, ASPAYM (Asociación de personas con lesión medular y otras discapacidades físicas) o P(A)T Prevención de Accidentes de Tráfico, entre otras, ya manifestaron en 2022 su preocupación con respecto al semáforo en ámbar. La DGT está especialmente sensibilizada con los peatones, y otros elementos vulnerables, dentro de la movilidad.

Una de las situaciones más peligrosas se da cuando, antes de cruzar, el carril próximo al peatón está ocupado por un vehículo industrial, tipo camión o autobús. Si este vehículo para, pero el del carril contiguo no, la persona que cruza el paso se arriesga a ser arrollada por el vehículo del carril contiguo. Por otro lado, la tentación de no detenernos, si vamos conduciendo un coche, ante un semáforo parpadeante, está igualmente ahí.

El sentido común debería advertirnos, para que seamos más prudentes al volante: si un vehículo grande sí para y está junto a nosotros, puede estar un peatón preparándose para cruzar, o atravesando ya el paso peatonal sin remedio… ¿qué puede suceder entonces? No es difícil imaginarlo.

Por eso, asociaciones de víctimas como la antes mencionada P(A)T, recomienda, antes de cruzar, mirar en la dirección que viene el tráfico, y fijarse en concreto en el conductor (ver si está pendiente del volante o despistado con la radio, o mucho peor, hablando por el móvil). Tomarnos la molestia de mirar qué conductores tenemos delante puede salvarnos la vida.

 

Fuente: REAC


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