Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción ADAS son cada vez más comunes, suponen los primeros pasos hacia la conducción autónoma e incrementan notablemente la seguridad.

Por este motivo, la Unión Europea va a hacer obligatoria su incorporación, por etapas, en los coches homologados a partir del año 2022. Los sistemas obligatorios serán los avisadores de distracciones y somnolencia, la frenada automática con detección de peatones y ciclistas, la cámara de visión posterior, el asistente de cambio involuntario de carril, una unidad de almacenamiento de datos y el asistente de velocidad inteligente.

Pero, ¿cómo comprobar que estos sistemas siguen funcionando con precisión en un vehículo con el paso de los años? Antonio Avenoso, director ejecutivo del Consejo de Seguridad del Transporte Europeo (ETSC), destaca la “necesidad no solo de implementar los nuevos sistemas de seguridad, sino también de crear un marco legal para poder controlarlos y verificarlos durante toda la vida útil del coche”.

Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV, señala que “el primer paso en este sentido reglamento es la entrada en vigor, a partir del 20 de mayo, del Reglamento de Ejecución 2019/621 de la Comisión Europea, que obliga a los fabricantes de vehículos a facilitar todos los datos necesarios para poder realizar la ITV. Con esta información, las ITV podrán verificar desde esa fecha el correcto funcionamiento de los sistemas de seguridad que son obligatorios por ley (ABS, airbags, ESP…). A partir de 2022, también podrán verificar los nuevos elementos obligatorios, como los sistemas ADAS. De esta forma, cuando un coche adquirido en 2022 pase su primera inspección técnica en 2026, la ITV podrá revisar que sus sistemas ADAS funcionan correctamente, una vez el Ministerio competente regule el procedimiento a aplicar en la inspección”.

Los sistemas ADAS están compuestos, principalmente, de un conjunto de sensores (cámaras, radar y ultrasonidos, principalmente), una unidad o “cerebro” que fusiona e “interpreta” la información aportada por ellos, y el cableado y conexiones necesarios para unirlos. Desde el punto de vista del usuario, estos sistemas no requieren de ninguna atención ni mantenimiento especial. Son los servicios oficiales, o talleres autorizados, quienes comprueban electrónicamente que no hay fallos en el sistema, según el mantenimiento programado en el libro de revisiones.

 

Fuente: Carglass


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