La Unión Europea tiene planteados unos objetivos de reducción de las emisiones contaminantes, tanto en el transporte como en otros ámbitos. Y para cumplirlos, está introduciendo normas sobre los vehículos cada vez más exigentes en cuanto a reducción de consumo y emisiones. Y los fabricantes han dicho: «dadnos un respiro». Ante esta petición, la aplicación de la norma europea anticontaminación Euro 7, que debería entrar en vigor en julio de 2025, se ha aplazado hasta 2027 para los turismos, pero en el horizonte sigue el objetivo de lograr que todos los coches sean 0 emisiones en 2035.

¿Qué son las normas Euro? Se trata de normas anticontaminación de la Unión Europea que regulan las emisiones de óxidos de nitrógeno, hidrocarburos, monóxido de carbono y partículas en los vehículos a motor. La primera de esas normas data del año 1993 y han ido evolucionando con el tiempo, volviéndose cada vez más estrictas.

La actual normativa, Euro 6d, limita las emisiones de óxidos de nitrógeno a 60 mg/km en automóviles de gasolina y 80 mg/km en diesel. Además, en condiciones reales las emisiones no pueden superar en el 50 % de las homologadas en el laboratorio. La Euro 7 limita todavía más las emisiones de dióxido de carbono en los motores de gasolina y las de óxidos de nitrógeno en los diésel. Los restantes límites se mantienen. Además, los límites en condiciones reales se tendrán que cumplir por más tiempo. Con Euro 6 es durante 5 años ó 100.000 km, y con la Euro 7 será de 10 años ó 200.000 km.

El endurecimiento de las normas tiene una gran ventaja: los futuros coches de combustión nuevos contaminarán menos, lo que es importante para la salud de los ciudadanos. Pero también hay un inconveniente para los consumidores: los vehículos nuevos serán más caros. El encarecimiento de los coches de combustión también es favorable para la reducción de la contaminación, pues los coches ecológicos serán más competitivos y sus ventas subirán.

Sin embargo, el acceso a los automóviles nuevos se pondrá más difícil para las personas con pocos recursos. OCU considera que habría que pensar en algún plan de ayudas específico para las personas que tienen dificultades económicas para sustituir su viejo coche contaminante. Además, hay que tener cuidado en que estas normas tan exigentes no terminen siendo contraproducentes para el medio ambiente: al ser los coches nuevos más caros, los conductores pueden retrasar la compra de un vehículo nuevo y seguir circulando con coches antiguos, mucho más contaminantes que los últimos Euro 6.

 

Fuente: OCU


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