Sin embargo, los objetivos propuestos para el periodo 2022 y el 2030 son demasiado débiles y no obligarán a los fabricantes de automóviles a cumplir con sus planes de producción de vehículos eléctricos. Esto podría dar lugar a la generación de 55 millones de toneladas adicionales de contaminación por CO2, más del total de las emisiones anuales de vehículos en España.

El objetivo de la Unión Europea para los fabricantes de automóviles en 2025 es tan poco exigente que podrían llegar a alcanzarlo dos años antes de la fecha prevista. De este modo, en el caso de España, el sector del automóvil apenas contribuiría al objetivo de reducir las emisiones del país en un 37,7% para finales de la década.

Por ello, T&E y Ecodes sostienen que, de no fijar objetivos más ambiciosos a partir de 2025 (entre los que habría que incluir un objetivo intermedio para 2027 y una reducción del 80% en las emisiones de CO2 producidas por vehículos para 2030), será muy difícil que los Estados miembros alcancen sus objetivos climáticos y de descarbonización comprometidos para esta década.


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