En lo que va de año, el mercado de usados acumula un ascenso del 2,2 %, hasta alcanzar 1.393.716 unidades, lo que supone que por cada vehículo nuevo se venden dos de ocasión.
En ese sentido, las importaciones, que supusieron el año pasado una de las vías principales de aprovisionamiento de vehículos ante la falta de producto en el mercado interno como consecuencia de las tensiones en la cadena de suministro, cayeron un 11,3 % en septiembre, convirtiéndose en el canal de venta que más bajó durante el mes pasado.
Por su parte, la renovación de flotas de renting y de empresas alquiladoras, que el año pasado tuvieron que retener sus vehículos más tiempo del habitual por esta falta de producto, está permitiendo que los usados jóvenes, muy demandados por su relación calidad/precio, recuperen protagonismo. En concreto, las operaciones con usados procedentes de contratos de renting ya finalizados subieron un 34,5 % durante el mes pasado y casi un 26 % hasta septiembre. Por su parte, las ventas de usados procedentes de rent a car crecieron un 10,3 % durante el mes pasado y acumulan una subida del 44,5 % en lo que va de año.
Por otro lado, las asociaciones del sector destacan cómo la caída de las operaciones de vendedores particulares, que bajaron un 9% en septiembre y acumulan una caída del 3 % en lo que va de año, ha traído consigo un retroceso en las ventas de los vehículos más antiguos. De esta forma, las transacciones con modelos de más de 15 años, aunque suponen el 40 % del mercado de segunda mano, invirtieron su tendencia el mes pasado y retrocedieron un 1,5 %. Asimismo, las ventas de usados de entre 10 y 15 años se mantienen a la baja, con un desplome de más del 22 % en septiembre y de un 17 % en lo que va de año.

