Este envejecimiento del parque ha encontrado en la actualidad nuevos acicates para seguir creciendo. Por un lado, existen aún reticencias al uso del transporte público, en tanto la cifra de usuarios de transporte urbano en 2021 fue un 33% inferior a la de 2019, según el INE.

Por otro lado, esta realidad del transporte colectivo unida a una vuelta gradual al teletrabajo favorece la movilidad privada. En concreto, el número de empleados que está teletrabajando ahora es un 8%, la mitad que cuando se inició la pandemia, según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), dependiente del ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

Todo ello está generando una demanda de movilidad que, sin embargo, el mercado de vehículo nuevo y el de usados jóvenes no está siendo capaz de absorber por la falta de stock causada por la crisis de los microchips. Así, por cada VN vendido se están vendiendo 2,3 usados; pero es que una tercera parte de esos VO tiene más de 15 años.

De este modo, las operaciones se están concentrando en vehículos usados viejos, pues el mercado aún no ha sido capaz de restablecer la normalidad y faltan 400.000 transacciones que recuperar entre VN y VO, con muchos conductores reteniendo sus vehículos en espera de que la crisis de stock amaine.

Y es que, solo en usados, el stock de diésel y gasolina se desplomó un 28,4% el pasado año, mientras que la oferta de etiqueta ECO cayó un 23,6% entre mediados y finales de 2021, por lo que hay mucha menos oferta disponible para aquellos conductores que desean cambiar de coche o adquirir su primera motorización.


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