Bruselas publicó en abril su intención de instar a la integración en los futuros vehículos de ocho nuevos ADAS.

El objetivo es reducir a cero los muertos en accidentes de tráfico en la Comunidad Europea para el año 2050.

Estos asistentes afectan a diferentes partes del vehículo y llevan años siendo implementados por fabricantes y empresas especializadas en el sector, con métodos como los detectores de ángulos muertos o los sistemas de frenada.

Entre estos ocho sistemas que serán obligatorios a partir de enero del próximo año se encuentra el bloqueo con alcoholímetro del vehículo, también conocido como «Alcolock», que deberá incorporarse a la preinstalación que vendrá incluida en todos los vehículos nuevos a partir de 2022. Así lo ha acordado la Unión Europea, que ha impuesto como obligatoria esta adaptación a la que, posteriormente, los conductores añadirán el alcoholímetro de acuerdo con la legislación de cada región. Con esta decisión se abaratarán los costes que supondrían a los fabricantes una instalación completa de esta medida en todos los vehículos nuevos y dotará a los países miembros de cierta autonomía a la hora de elegir bajo qué condiciones se implementará el sistema de bloqueo.

Según los datos del Instituto Nacional de Toxicología, en 2019, más del 45% de los conductores fallecidos en carretera a los que se les realizó la autopsia dieron positivo en consumo de alcohol, drogas y/o psicofármacos. Por ello, nace este sistema que se encuentra directamente conectado al encendido del vehículo para bloquear el motor en caso de que el conductor no realice el control soplando o si, al hacerlo, supera la tasa establecida.

El sistema analizará las tasas de alcohol en sangre del conductor gracias a la prueba del alcoholímetro. Tras ello, será capaz de analizar en menos de 25 segundos una tasa que irá hasta los 2,50 mg/l.

Si, una vez realizada la prueba, el usuario supera la tasa permitida, la implementación impedirá que el motor arranque y dejará el vehículo completamente inmovilizado, debido a que el «Alcolock» irá directamente conectado al encendido.

Por otra parte, gracias a los sensores con los que cuenta, no será posible que el usuario pueda llegar a falsear los datos, ya que incorporará tecnologías de identificación de huellas dactilares, pupila, detección facial o fotografías digitales, que impedirán el uso de dispositivos mecánicos para eludir el control. Finalmente, toda esta información quedará recogida y guardada en el sistema que contará con una pantalla gráfica con capacidad de almacenaje de hasta 100.000 pruebas, así como del historial cuyos datos podrán descargarse en las respectivas revisiones.