Es una prueba de Regularidad Histórica para Vehículos Clásicos que consiste en un recorrido obligatorio con una velocidad media en todo momento inferior a 50km/h, desarrollándose por caminos y carreteras abiertas al tráfico. El sistema de cronometraje es al segundo basado en transponders instalados en los vehículos que toman los pasos por los controles de forma automática.