No solo es una percepción. En la OCU lo han comprobado con una rápida encuesta a una muestra representativa de la población española de entre 25 y 74 años. Querían saber qué supone para ellos la subida de la gasolina y el diésel, si les ha llevado a cambiar alguna de sus costumbres e, incluso, si están planteándose olvidarse de su vehículo privado y empezar a moverse de otra manera.
De entrada, debido a la subida del precio de carburantes, más de un 59% de los encuestados ha cambiado sus hábitos de uso del vehículo en estas últimas semanas: están usándolo menos que antes y dejan de desplazarse si no es necesario, evitan coger el coche o moto para transportes cortos o buscan otras alternativas, como recurrir al transporte público, o caminar cuando es posible.
Ante esta situación, parece que cada vez son más los que se plantean sustituir su coche convencional de gasolina o diésel por otro tipo de vehículo cuyo consumo sea menos costoso (desde un coche de menor tamaño, a un coche eléctrico o un híbrido).
– Un 7% ya ha dado el paso de cambiar su tipo de coche.
– Casi un 30% se lo está planteando, aunque aún no ha tomado la decisión
– Aun así, el 64% de los encuestados no piensan en cambiarlo.
Además, un 3% de los encuestados ya ha decidido dejar de tener un vehículo propio, mientras que otro 19% se lo está pensando: en esos casos, hay otras opciones de movilidad sostenible, como el carsharing, el alquiler… alternativas que, con los actuales precios del combustible, pueden resultar más rentables para muchos usuarios y, por supuesto, el recurso al transporte público.
Ante la subida imparable de los precios de los combustibles, que se suma además a los precios disparados de gas y electricidad, la OCU pide eliminar, al menos de manera temporal, todos los impuestos energéticos, los impuestos que gravan luz, gas y carburantes. Y se están movilizando para conseguirlo.

