Las salidas de vía continúan siendo el tipo de siniestro más grave en España, responsables del 36% de los fallecidos en vías interurbanas. Un estudio científico-técnico realizado por el Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial (Intras) de la Universitat de València, con la colaboración de la empresa Metalesa Seguridad Vial, confirma que la implantación de Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS) podría evitar hasta seis de cada diez salidas de vía con víctimas mortales o graves.

El informe ha analizado más de 80.000 incidentes, registrados en los últimos cinco años de los que la DGT dispone de balance definitivos de siniestralidad, y concluye que las salidas de vía representan el 33,5% de los siniestros en carreteras interurbanas, con una frecuencia media de 12.000 siniestros anuales que provocan cerca de 500 fallecidos y 1.500 heridos graves cada año, afirma Luis Montoro, catedrático de Seguridad Vial y director del estudio.

La letalidad de este tipo de accidentes es especialmente elevada: el 3,9% resultan mortales, frente al 2,8% de otros siniestros en carretera. Además, 6 de cada 10 salidas de vía por la derecha se producen en tramos sin sistemas de contención, lo que agrava la gravedad de las consecuencias, afirma Montoro.

Los factores de riesgo más frecuentes son el exceso de velocidad, la distracción del conductor, la fatiga y la conducción en condiciones de baja visibilidad o climatología adversa. Aunque suelen relacionarse con curvas, el estudio revela que casi la mitad (47,5%) ocurren en tramos rectos, donde la pérdida de atención o la velocidad inadecuada son determinantes, concluye el catedrático.

Tecnología y soluciones

El estudio demuestra que los ITS pueden intervenir en el 49,5% de los siniestros por salida de vía, porcentaje que se eleva al 59,7% en accidentes graves o mortales. Entre las tecnologías más eficaces se encuentran:

  • Señalización dinámica que adapta los límites de velocidad a condiciones de visibilidad o meteorología.
  • Avisos en tiempo real sobre presencia de hielo, lluvia intensa o niebla.
  • Radares de tramo vinculados a límites dinámicos de velocidad.
  • Sensores para la detección de riesgo en puntos negros, con alertas directas al conductor.