Polestar es una marca de origen sueco, vinculada a Volvo y que tiene la mayor parte de su producción y fabricación en China. Nuestro protagonista de la prueba de la semana es el Polestar 4. Probamos durante una semana la versión de 200 kW y 272 CV denominada Long Range Single Motor. Con un frontal bajo y elegante, cortinas de aire bajo los faros, aletas laterales traseras, cristales y manillas de las puertas al ras y suelo completamente plano, todas las características aerodinámicas del Polestar 4 son elementos de diseño integrados que trabajan en conjunto para minimizar la resistencia y maximizar la autonomía y las prestaciones. Diseñadas para multiplicar el rendimiento, las llantas Performance de 22 pulgadas se producen por prensado y no por moldeado, lo que mejora la resistencia en comparación con las aleaciones convencionales y, al mismo tiempo, permite unos detalles más elaborados. El diseño característico se obtiene a través de un proceso de grabado por láser patentado por Polestar, que consume menos energía que los métodos de corte tradicionales.

El minimalismo escandinavo preside el habitáculo, con un confort innovador y avanzados tapizados diseñados a medida por la atmósfera que generan la luneta virtual trasera y la luminosidad inspirada en el sistema solar. El espacio interior destila elegancia. El interior del Polestar 4 sustituye los paneles decorativos de madera y metal por un tejido de malla técnica ultrafina. Las inserciones iluminadas de punto en estrella cubren los paneles de las puertas, que pueden retroiluminarse junto con el panel de instrumentos y cambiar de color en sintonía con la iluminación basada en nuestro entorno planetario. La película electrocrómica opcional añade una capa de cristal líquido al techo solar panorámico para reducir el deslumbramiento. Al activarla a través del panel central, el cristal pasa de opaco a transparente, reflejando la luz o dejándola pasar. La función de masaje para los asientos delanteros permite cuatro configuraciones. Si se abaten los asientos traseros el volumen total pasa de 526 litros a 1536 litros, y la luneta virtual permite apilar la carga hasta el borde sin bloquear la visibilidad trasera.

Tecnológicamente y en materia de seguridad para poder optimizar un chasis pensando en el rendimiento, hay unos ingredientes imprescindibles: un centro de gravedad bajo, una distribución de pesos equilibrada y rigidez estructural. Y el Polestar 4 lo tiene todo. Gracias a un equipo de ingenieros de chasis, su dirección transmite confianza, con una respuesta instantánea única en su categoría. Y los frenos son Brembo. Icono italiano del automovilismo, es famoso por sus frenos de alto rendimiento. Los discos ventilados de 392 x 34 mm (delanteros) y 364 x 26 mm (traseros) con pinzas de aluminio de cuatro pistones garantizan una rápida respuesta a temperaturas de competición a la vez que reducen el peso, el desgaste y la acumulación de polvo. Los amortiguadores ZF activos, más orientados al rendimiento, incorporan válvulas que trabajan al unísono con las llantas de aleación forjadas de 22 pulgadas. Combinadas con barras estabilizadoras y muelles más rígidos, garantizan un nivel de control aún mayor con el ajuste seleccionado en la pantalla central.

En el apartado mecánico señalar que el Polestar 4 está disponible con dos opciones de unidad motriz, lo que permite a los conductores optimizar la autonomía real y disfrutar de la mejor experiencia. La primera reporta una potencia de 200 kW y 272 CV, que fue la versión cedida por la marca a nuestro periódico digital y la segunda de 400 kW y 544 CV. La aceleración de 0 a 100 kms/ en el primer caso es de 7,1 segundos y en el segundo de 3,8 segundos. Con el Polestar se pueden recorrer largas distancias gracias a sus dos versiones Long range. El sistema de propulsión bimotor incluye una función de desconexión del motor delantero que permite priorizar la eficiencia sobre el rendimiento. La horquilla de autonomía va de los 590 a los 620 kilómetros. La bomba de calor calienta el habitáculo y ayuda a ahorrar energía para prolongar la autonomía, aprovechando la energía térmica que desprenden los motores eléctricos, la batería y el aire ambiental. La batería es de iones de litio de 400V, con níquel, manganeso y cobalto, con una capacidad de carga de hasta 200 kW y un tiempo de carga rápida de entre el 10 y el 80% en 30 minutos.

Al volante, siempre recordaremos al Polestar 4 como el primer vehículo eléctrico con el que nos fuimos de Madrid a Alicante (420 kilómetros) de un tirón y sin tener que parar para hacer recarga alguna. Habiendo salido de la villa y corte con un 92% de batería llegamos a la capital de la Costa Blanca con un 14% de autonomía. Viajamos a una velocidad que oscilaba entre los 114 y los 119 kms/h, sin aire acondicionado. Buena parte del viaje colocamos el control de crucero, una excelente opción para que el conductor ponga en manos del automóvil las mejores maneras de racionalizar la energía, con bajadas casi a vela y exigiéndose a si mismo el vehículo en las subidas unos rendimientos acordes a la programación planteada por el probador. Nos gustaron mucho todos los elementos en acción, desde la dirección hasta los frenos, además del sistema de suspensiones, sensacional a la hora de acometer los dos parámetros clave: comodidad y seguridad. Si en carretera es una maravilla, en ciudad, pese a sus medidas, se desenvuelve excelentemente bien gracias a una maniobrabilidad sobresaliente.

En resumen, el Polestar 4 es un vehículo sensacional. Con el diseño más atractivo en su categoría, se mire por donde se mire y desde cualquier perspectiva; un interior enorme, con clase, minimalista, pleno de conectividad y de elementos que proporcionan al conductor todo tipo de ayudas en materia de seguridad activa y unas condiciones ruteras para enmarcar con autonomías reales sobre lo homologado, estamos ante un producto plenamente convincente y absolutamente recomendable. Un automóvil con gran personalidad. Combina el confort de un SUV con la conducción y las prestaciones de un coupé deportivo. Y el resultado es un nivel único de equilibrio y capacidad de respuesta. Se trata del Polestar de producción más rápido jamás fabricado. Para poder optimizar un chasis pensando en el rendimiento, hay unos ingredientes imprescindibles: un centro de gravedad bajo, una distribución de pesos equilibrada y rigidez estructural. Y el Polestar 4 lo tiene todo. El precio del producto es de 65.900 euros.