Por áreas de negocio, la que más sufrió fue la de vehículo nuevo, con una caída en su facturación del 19,8%, seguida de la posventa (-18,8%), mientras que el negocio del vehículo usado cayó un 14,7%. Con estas cifras, la rentabilidad media de las redes oficiales de concesionarios fue del 1,2% sobre su facturación, aunque el 49% de los concesionarios se habrían quedado el año pasado con una rentabilidad media inferior al 0,5%.

Respecto al empleo, las red oficial de concesionarios perdió 8.075 puestos de trabajo el año pasado, aproximadamente un 5% del total, quedando en 153.425 trabajadores. Para Faconauto el mecanismo de los ERTE ha sido esencial para mantener el empleo en el sector, pero ha advertido que difícilmente podrán mantener sus actuales estructuras si el mercado no remonta. De hecho, según la encuesta V-CON, elaborada por la consultora MSI para la patronal, el 64% de los concesionarios prevé reducir sus plantillas en 2021.

Según prevé Faconauto, para ver una recuperación del sector habrá que esperar hasta 2022, cuando se volverán a alcanzar los 1,2 millones de vehículos matriculados, un cifra parecida a la de 2019. Mientras, para este ejercicio, maneja un escenario optimista, en el que se rebasarían apenas el millón de unidades, y otro pesimista, con un mercado inferior a ese millón de ventas. La evolución del mercado dependerá de la rapidez con la que se produzca la vacunación de la población y la normalización de su movilidad.

De los cinco ejes estratégicos que incluía el Plan de Impulso, Faconauto considera urgente abordar el primero, la renovación del parque, mediante la reactivación de los 200 millones de euros sobrantes del Plan Renove para lanzar un Renove 2021, que podría acompañarse además con una plan de achatarramiento sin compra.

En segundo lugar, Faconauto considera que habría que abordar reformas más estratégicas, como la de la fiscalidad, un instrumento esencial para fomentar la renovación del parque e incentivar la demanda. En concreto, Faconauto propone la creación de un nuevo impuesto medioambiental, que sustituya el impuesto de matriculación, de carácter autonómico y estatal que gravara el parque según sus emisiones de CO2 con una cuota anual. Además, propone el mantenimiento del impuesto de circulación, pero bonificando al 100% los vehículos con etiqueta cero y trabajando a futuro en un cambio de este impuesto para que grave la contaminación atmosférica de los vehículos en función de su antigüedad.

La seguridad jurídica y las reformas normativas del sector es otro aspecto que no se puede demorar, a juicio de Faconauto. Sin esa seguridad, se está lastrando la posibilidad de que los concesionarios sigan invirtiendo para propiciar una transformación profunda del sector y posibilitar la transición ecológica y digital. El 81% de los concesionarios considera que la inseguridad jurídica ha impactado negativamente en sus resultados de 2020, según el estudio V-CON. 


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