Pero hoy en día, la batería de un VE usado es una especie de caja negra de la que quedan numerosas incógnitas por resolver. Los defectos de fabricación, el comportamiento al volante, los patrones de carga y las condiciones meteorológicas pueden afectar significativamente a la salud de la batería de un VE con el paso del tiempo. Descargar la batería completamente y cargarlos de nuevo al 100 % puede degradar las baterías más rápidamente. También puede ocurrir si las someten con frecuencia a los voltajes más altos de los cargadores ultrarrápidos.

Sin forma de distinguir las baterías sanas de las deterioradas, los compradores se ven obligados a suponer lo peor, un factor que hace bajar los precios de los VE de ocasión. Esto podría socavar el crecimiento de un mercado de vehículos eléctricos usados que será vital para ampliar el acceso a personas que no pueden permitirse el coste inicial de los coches eléctricos nuevos.

Este hecho no solo afecta a los compradores, sino que las empresas de alquiler de coches o los operadores de vehículos comerciales también se ven perjudicados ante el desconocimiento del valor residual del vehículo. Por este motivo, un mercado sano y lucrativo para los vehículos eléctricos usados depende de poder determinar lo que ocurre dentro de esas cajas negras.

En la actualidad, existen diferentes compañías encargadas de recopilar datos sobre las baterías de los vehículos eléctricos. Para ello tienen en cuenta aspectos como la capacidad, el estado, los eventos de carga y otra información de diagnóstico relevante. Sin embargo, hay datos más detallados a los que es más difícil acceder, a menos que se haga un seguimiento exhaustivo a los conductores. Los datos estadísticos son útiles, pero no pueden detectar las baterías con defectos de fabricación, por ejemplo

Los expertos inciden en la importancia de hacer evaluaciones más precisas del estado de la salud y de seguridad de las baterías. Anticiparse en el diagnóstico puede ayudar a los fabricantes a estructurar las garantías y a planificar cuántas baterías de sustitución tendrán que fabricar. Por ello, los fabricantes y la industria de la automoción tienen que encontrar la forma de compartir tantos datos como sea posible de forma sencilla y comprensible para sentar las bases de este mercado.

 

Fuente: Faconauto


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