Son datos de la Asociación de Transformadores de Vehículos (Astrave). En el mes de diciembre, la entidad estimó que el año cerraría con más de 3.800 transformaciones, y, finalmente, se han superado las 4.000 conversiones. Esta subida durante la última parte del año responde, principalmente, a la necesidad de muchos conductores de conseguir la etiqueta Eco, ante la entrada en vigor de varias Zonas de Bajas Emisiones el pasado 1 de enero. Especialmente, en las grandes ciudades, como Madrid, donde las restricciones de acceso, circulación y aparcamiento son cada vez más exigentes.

La obtención de la etiqueta Eco con la adaptación a GLP es posible en los vehículos gasolina matriculados a partir de 2006, y en los diésel matriculados a partir de 2016. Además, otra de las razones por las que las conversiones a GLP continúan una tónica creciente es el ahorro económico para quienes repostan GLP en vez de gasolina. El precio del GLP es entre un 30 y un 40% más barato que el de la gasolina, en función de las variaciones del mercado.