Digavel, empresa especializada en soluciones de movilidad eléctrica, constata que muchas compañías retrasan la instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos por desconocimiento sobre los costes, la normativa y las necesidades energéticas reales. Actualmente, el 93 % de los españoles reconoce no tener suficiente conocimiento sobre los coches eléctricos y sus costes de carga, una falta de información que también afecta a responsables de compra y a decisores empresariales. Esta situación genera dudas sobre la rentabilidad de las instalaciones y alimenta la percepción de que la infraestructura de recarga es compleja o demasiado costosa.

Además, muchos parkings corporativos todavía no cuentan con puntos de recarga, pese a que el Real Decreto-ley 29/2021 establece que los aparcamientos no residenciales con más de 20 plazas deben disponer al menos de uno. Aunque la normativa obligaba a cumplir esta medida antes del 1 de enero de 2023, una parte significativa de las corporaciones todavía no ha adaptado sus instalaciones.

La falta de planificación es uno de los errores más habituales en los proyectos de movilidad eléctrica. El coste de instalar un punto de recarga en una empresa puede variar desde unos 2.000 euros para soluciones básicas hasta más de 50.000 euros en sistemas de carga rápida. Por ello, una planificación técnica adecuada resulta clave para evitar inversiones innecesarias y asegurar que la infraestructura sea escalable y eficiente a largo plazo.