El sector del transporte y la movilidad cuenta en España con una masa empresarial de alrededor de 218.000 compañías y representa hoy el 4,4% del PIB nacional según datos del ICEX. Actualmente los players del mercado se encuentran con el reto de tener que impulsar una movilidad más sostenible e inteligente para dar respuesta al objetivo de la Agenda ODS 2030 y la descarbonización total del transporte marcada para el año 2050. Esta transformación por parte de las empresas ha hecho que las emisiones de CO2 se hayan reducido un 6,4% con respecto a 1990 según datos del Informe “La movilidad sostenible del futuro y su impacto sobre los ODS”.
En este contexto, las baterías sólidas se convierten en una de las principales apuestas que las compañías prevén incorporar a sus modelos de vehículos eléctricos para alcanzar mejores parámetros de sostenibilidad y que supondrán una revolución para la industria de la movilidad eléctrica y almacenamiento de energía.
Y es que la adopción generalizada de esta tecnología permite al sector aumentar la autonomía de los coches hasta alcanzar un rango de 1.000 kms y la aceleración de las velocidades de recarga, es decir, da la posibilidad de pasar del 10% de carga al 80% en aproximadamente 6 minutos.
La industrialización, las microgrietas y el coste serán los principales desafíos de las baterías de estado sólido. El parque automovilístico español cuenta actualmente con unos 180.000 vehículos eléctricos y todavía hoy sigue siendo uno de los más envejecidos de Europa ya que la media de antigüedad de los vehículos está en 13,5 años. La autonomía del vehículo, la velocidad de carga y el precio son los principales obstáculos para los consumidores a la hora de apostar por el cambio hacia el vehículo 100% eléctrico. Las baterías de electrolito sólido serán un impulso para que el número de vehículos crezca, ya que soluciona dos de esos tres obstáculos.
Fuente: Segula Tecnologies
Imagen: www.cdetech.org

