La patronal de las escuelas particulares de conductores se muestra favorable a la conducción acompañada, pero con matices. Los profesionales de la formación vial consideran que puede ser una buena herramienta, siempre y cuando se sustente en dos pilares. Por un lado, la participación de la autoescuela, no sólo en la formación del aspirante a conductor, sino también en la supervisión del acompañamiento. Por otro, la necesidad de que el tutor o acompañante reciba una formación específica, además de cumplir una serie de requisitos (edad, antigüedad en el permiso, no haber sido condenado por delitos contra la seguridad vial, etc.)