Son declaraciones del presidente de la CNAE, Enrique Lorca. La entidad hace un llamamiento a las autoridades y a la clase política para que refuercen la enseñanza teórica y práctica que reciben quienes desean ser conductores. La CNAE insiste en la urgencia de implantar los módulos de concienciación para los aspirantes al permiso de conducir y de garantizar las prácticas en las carreteras convencionales.

En 2022 fallecieron en nuestro país 1.746 personas a causa de la siniestralidad vial, nueve menos que en 2019 (año de referencia). Se trata de fallecidos en todo tipo de vías abiertas al tráfico y dentro de los primeros 30 días a contar desde el momento en que se produjo el accidente. «Estamos como antes de la pandemia; peor aún, porque el último descenso significativo en el número de fallecidos (Covid aparte) ocurrió en 2013», subraya Lorca.

También en 2022, de los 97.935 siniestros con víctimas (muertos, heridos graves y heridos leves), 2/3 tuvieron lugar en vías urbanas y 1/3, en vías interurbanas. Ahora bien, en estas últimas se produjo el 73% de los muertos, igual que hace 10 años. Además, de los 1.270 muertos en vías interurbanas, el 73% pereció en una carretera convencional, y el 27% restante, en una autopista o autovía. «Las carreteras convencionales son sin duda la más importante de todas las asignaturas pendientes por lo que respecta a la seguridad vial en España», según afirma el máximo responsable de la CNAE, y añade: «Objetivamente, circular por ellas entraña un riesgo mayor; razón de más para que los alumnos y alumnas de las autoescuelas reciban una formación acorde con el verdadero desafío que estas vías representan, en las que el menor error o imprudencia puede resultar fatal».

 


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