Esta necesidad es cada vez más patente también entre los conductores particulares, desde que el pasado 1 de enero entrase en vigor la norma que obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes a implementar, como mínimo, una Zona de Bajas Emisiones. Estas ZBE supondrán que, durante los próximos años, los vehículos más contaminantes estén sujetos a más restricciones de acceso, circulación y aparcamiento.

En este sentido, todos los coches gasolina que estén matriculados a partir de 2006 y cumplan con la norma EURO 4 en adelante, pueden obtener la etiqueta ECO con la transformación a GLP. Un distintivo medioambiental con el que se aseguran no tener inconvenientes para acceder a las Zonas de Bajas Emisiones de aquí a los próximos años.

Además, repostar GLP supone un ahorro que puede llegar a ser del 35-40%, dependiendo de las características de cada vehículo, con respecto al precio actual de la gasolina.


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