En 2024 cumplirá su 50 edición; sus bodas de oro. Vamos a explicar, para los aficionados más noveles, en que consiste esta especialidad conocida como las «Subidas», la «Montaña», o las carreras en cuesta. Hablamos de la modalidad automovilística más antigua que existe, pues el Campeonato de Europa de la especialidad se celebra desde el año 1930.

Las Subidas de Montaña son pruebas de máxima intensidad para el deportista, son carreras de máxima exigencia y concentración, ya que al tratarse de un corto recorrido (de entre 3 a 8 kilómetros) contra reloj en una carretera sinuosa, de montaña, con cunetas, prados, monte y la estrechez habitual de éste tipo de trazados, exigen unos reflejos y condiciones de conducción extremos.

Es primordial para un piloto de Montaña el conocer el coche y tener mucha confianza en él, y también el memorizar a la perfección el trazado del recorrido ya que no llevas a un copiloto que te explique lo que tienes delante de tí, lo tienes que llevar tú en la mente. Ir al límite, con los reflejos y la memoria al máximo de sus posibilidades, y saber constantemente las reacciones que puede tener el vehículo son los ingredientes necesarios para competir en Montaña, pues un despiste, un mal cambio, una frenada apurada de más, se convierten en esas milésimas de segundo, o segundo en el que tu rival te supera.

Estamos hablando de máxima precisión sin margen de error posible, de ahí el encanto de esta modalidad automovilística para los deportistas que compiten en ella y para los aficionados a ésta hermosa disciplina. 

Las citas de Montaña suelen ser, además, en entornos naturales y de extrema belleza, con difíciles carreteras en las que el público disfruta, además de la competición deportiva en si, también del entorno. De ahí que las grandes Subidas se celebren en lugares exclusivos como es el caso de la Subida a Chantada, en plena Ribeira Sacra y en una ribera chantadina con un encanto y valor patrimonial y medio ambiental único.

Estamos pues, ante una modalidad que reúne en si diferentes apartados que la hacen exclusiva: vehículos de competición únicos, monoplazas, barquetas, grandes GT… unidos a los turismos habituales de Rallye, una mezcla de máquinas en manos de pilotos que compiten en un trazado excepcional, natural y exclusivo.


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