En este contexto, y según muestra el último Observatorio RACE de Conductores, el vehículo eléctrico no será la opción más demandada.

Según esta encuesta, realizada entre más de 3.000 conductores españoles, frente al 68% de los encuestados que no cambiarán de vehículo en 2024, el 18,3%, afirma que sí lo hará en los próximos 12 meses. Las razones: el 34,7% alega que con su coche actual no puede circular por las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE); el 32% porque le gusta renovarlo cada cierto tiempo, y el 22,7% tiene que reemplazarlo porque el que tiene es antiguo, está averiado o es inseguro.

Del total de conductores encuestados que va a cambiar de coche, el 42,1% afirma que lo hará por uno nuevo, mientras que un 30,9% escogerá un vehículo de segunda mano. El resto aún no lo tiene decidido.

En cuanto al tipo de motorización, el 22% se decantará por un híbrido no enchufable (en la encuesta de 2020 no estaba entre las opciones de compra), la segunda opción será un diésel, apoyada por el 21,7% de los conductores (en la encuesta de 2020 eligió esta opción el 33,4% de los encuestados); mientras que el 18,4% escogerá un vehículo de gasolina (un 23,7% lo hizo en 2020), y un 15,5% está indeciso (un 8,6% en 2020).

Sin embargo, la opción del vehículo eléctrico se desinfla respecto a lo manifestado en el estudio de 2020, cuando un 7,3% se decantaba por esta opción y ahora, sólo un 6,6% es partidario de esta alternativa.

Por edades, los conductores de entre 25 y 50 años se decantan con mayor fuerza por el diésel; en cambio, los mayores de 50 años por alternativas como motores híbridos y eléctricos. La limitación de autonomía (95,1%), el precio del vehículo (81,8%), y la distribución geográfica junto al limitado número de puntos de recarga (74,8%) hacen que los conductores no se decidan por el coche eléctrico como alternativa firme a los vehículos de combustión.


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