La ITV pretende certificar que los vehículos son aptos para la circulación, cumpliendo con las normativas de seguridad y toda la garantía mecánica. Para ello se revisan aspectos como cinturones, frenos, suspensión, neumáticos o carrocería.
Circular sin la ITV en regla o caducada, representa una sanción de 200€. En caso de hacerlo tras pasar la inspección con resultado desfavorable, la sanción es la misma. Conducir su vehículo con una ITV negativa conlleva una sanción de 500€. Circular con la ITV pasada, pero sin colocar la etiqueta supone una multa de 80€. Por otro lado, engancharla en un vehículo que no haya pasado la inspección no tiene sanción definida, pero existen precedentes en los que el Tribunal Supremo ha aplicado multas de 720€.
Fuente: Applus ITV

