En el último año, las estaciones de ITV inspeccionaron un total de 1.289.378 motocicletas y quads, de los cuales el 84,3% la aprobó a la primera; una cifra que alcanzó el 93,9% en segundas inspecciones. Así lo muestran los datos entregados por el Ministerio de Industria y Turismo correspondientes al 2023, último año del que se tiene registro, y que la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) analiza.

Con respecto a los defectos más detectados en las motos, el primer lugar corresponde a los fallos en el capítulo de alumbrado y señalización, que representan el 32,4% del total; en segundo lugar, están los de emisiones contaminantes, con el 15,4%; y, en tercer lugar, están los fallos en ejes, ruedas, neumáticos y suspensión, que implican el 12,4%.

Garantizar que las motocicletas circulan cumpliendo los estándares de seguridad puede salvar vidas. De acuerdo con el Observatorio Europeo de la Seguridad Vial, los motoristas tienen 17 veces más probabilidades de morir en un siniestro vial que un conductor de un turismo.

Las cifras de siniestralidad entregadas por la DGT son evidencia también del riesgo que representa este tipo de vehículos. La entidad ha informado que, durante el 2024, murieron en España 289 personas que se desplazaban en motocicletas, el número más alto registrado desde 2015. De ellas, el 26%, 76 fallecidos, se registraron en autopistas y autovías; lo que representa un 13% más que en 2023, siendo también la cifra más alta de los últimos 10 años. El resto de vías interurbanas concentraron el 74% de las víctimas mortales, con un total de 213, lo que supone una disminución del 3% en relación al pasado año.

Estas cifras contrastan con el resto de Europa donde el número de motociclistas fallecidos ha disminuido un 16% en la última década; con excepción también de Portugal. El caso de nuestro país vecino es especialmente preocupante, ya que recientemente no se aprobó la obligatoriedad de las inspecciones técnicas en motocicletas que iba a entrar en vigor este año, pese a que en el último año el número de víctimas mortales que viajaban en este tipo de vehículos aumentó un 26,2% en comparación con el 2019.