Su misión no es solo lubricar, sino también evitar que se caliente el propulsor, protegerlo del desgaste y, de paso, limpiarlo de impurezas. Es fundamental que el corazón de nuestra máquina conserve todas sus propiedades para que pueda rendir al cien por cien y no llegue a griparse por un mal mantenimiento. Por eso es tan necesario prestar especial atención a los cambios de aceite y cumplir con las fechas cuando toque en lugar de retrasarlas en el tiempo.

Son los propios fabricantes los que nos van a informar a través del manual del coche cada cuánto debemos cambiar el aceite, de qué tipo debemos echar y cómo debemos hacerlo.

Para saber cuándo debe reponer el aceite de su coche (incluido el filtro), Juan Manuel García Llorente, formador técnico del RACE, aconseja que, en el caso de los coches nuevos, lo normal es que el aceite se cambie cada año o cada 15.000 kilómetros o, si no, cada dos años o 30.000 kilómetros, lo que antes suceda. Todo depende de lo que recomiende cada marca.

Esta diferencia de kilómetros se debe a que los coches nuevos utilizan un tipo de aceite diferente al que llevan los coches con más años a sus espaldas. En el primer caso, lo normal es que lleven aceites sintéticos con aditivos que están especialmente desarrollados para proteger el motor y lubricarlo durante mayores distancias (aquí se incluyen los conocidos aceites long life). En el segundo caso, los coches más antiguos recurren a los aceites semisintéticos o minerales, que tienen una duración menor y obligan a que los cambiemos con menos kilómetros recorridos. Para evitar cualquier duda, siempre consultaremos el manual donde el fabricante especifica cada cuánto debemos cambiar el aceite a nuestro coche.

El coste por cambiar el aceite puede variar entre los 50 y los 100 euros, dependiendo de qué tipo de aceite usemos, la cantidad de litros que necesite el coche y dónde nos hagan el cambio.

No existe un único tipo de aceite para todos los coches. Cada motor requiere unas características diferentes, aunque cualquiera que pongamos debe proteger las diferentes partes del motor como: pistones, cilindros, apoyos y codos del cigüeñal, cabezas, ejes de pistones y pies de biela, apoyos del árbol de levas, taqués y colas de válvulas, ejes de balancines y engranajes de la distribución.

Lo más común en España es que los coches con motor de gasolina utilicen aceites multigrado 0W-20, mientras que a los diésel emplean el 5W-30. En esta nomenclatura, la primera cifra «5W» nos indica el índice de viscosidad a bajas temperaturas y, la segunda, muestra el mismo parámetro a temperaturas altas, de hasta 100-150 ºC. En este caso, el aceite de los motores de gasolina tendrá una densidad menor que los diésel.

En general, el primer número unido a la letra W indica la temperatura mínima a la que un aceite de motor conserva su viscosidad en óptimas condiciones. Para hacernos una idea, un lubricante con 0W puede utilizarse hasta -35 ºC, mientras que un 5W se puede utilizar hasta -30 ºC.

 


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