1. Revisar los niveles. Antes de ponerse en marcha se deben comprobar los niveles del líquido refrigerante y del aceite del motor. Es importante observar que no hay manchas en el suelo, sobretodo debajo de la zona del motor.

2. Controlar la presión de los neumáticos. Con el paso de los días y al no rodar, la presión de los neumáticos disminuye. Esto ocurre debido al proceso de permeabilidad, por el que las ruedas van perdiendo un poco de aire cada día, un fenómeno que es más habitual en verano. Si el vehículo está parado y los neumáticos se vacían, el peso del coche podría dañar la llanta y deformar la rueda.

3. Doble check. Con el vehículo parado hay que hacer una ronda de comprobación de todos los elementos que se utilizan estando en circulación: luces, intermitentes, elevalunas, limpiaparabrisas y todos los dispositivos electrónicos. Esta información es fácil obtenerla al conectar el Infotainment del coche. También hay que verificar el estado de los frenos. Para ello, se recomienda pisar el pedal durante unos segundos y notar que mantiene su posición. Y, por último, constatar que no se escucha ningún ruido anómalo al arrancar.

4. Puntos a desinfectar. Es importante limpiar el vehículo haciendo hincapié en las zonas de mayor contacto, tanto en el exterior como en el interior del coche:

– Los básicos. Los tiradores exteriores e interiores, volante, cambio de marchas, pantalla táctil, controles de indicadores y de posición de los asientos y elevalunas.

– Salpicadero. Es uno de los focos más importantes, ya que se suele toser o estornudar en su direccción.

– Alfombrillas. En ellas se acumula mucha suciedad que entra a través de los zapatos.

– Ventilación. Para garantizar la calidad del aire hay que evitar que las rejillas de ventilación se obstruyan. Además de desinfectarlas se debe eliminar el polvo con un pincel o aspiradora.

– Exterior. Aunque no nos damos cuenta, manipulamos muchas zonas exteriores del coche, además de las manillas. Nos apoyamos en ventanas, abrimos sujetando el marco o cerramos empujando las puertas. Es importante utilizar los productos adecuados: agua y jabón, productos específicos para el cuidado del coche y, en menor medida, líquidos que contengan un 70% de alcohol.

 

Fuente: SEAT


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