Uno de estos ADAS es el detector de fatiga, un sistema que se encarga de ayudar a solventar situaciones producto de distracciones por somnolencia, cansancio o falta de atención del conductor.

El cansancio puede reducir los reflejos, la concentración, la visión e incluso la audición de los conductores, aumentando así la posibilidad de sufrir un siniestro; por ello, cada vez más fabricantes ponen especial énfasis en este sistema.

El detector de fatiga funciona emitiendo una señal luminosa en forma de taza humeante en el cuadro de la instrumentación que avisa al conductor que ha superado el tiempo de conducción sin detenerse, pidiendo que haga una parada. Existen distintos sistemas y algunos utilizan un sensor en el volante que analiza la presión que el conductor ejerce, detectando si se producen correcciones constantes o demasiado bruscas. Además, otros sistemas incluyen también una cámara que monitoriza las facciones de la cara del conductor, captando los movimientos de sus ojos y de su cabeza. Otro dispositivo controla el tiempo que lleva encendido el motor, alertando si se ha sobrepasado el tiempo recomendado.

Para garantizar el correcto funcionamiento de esta nueva tecnología y su aporte a la mejora de la seguridad vial, estos sistemas de ayuda al conductor deberán ser comprobados de forma periódica. Para ello se debe establecer el procedimiento de inspección, por parte de la Administración Pública, de cara a que las estaciones de ITV puedan realizar esta comprobaciones.

De hecho, la norma que regula el uso de los ADAS estipula que los fabricantes deberán permitir el acceso a la verificación de estos sistemas de ayuda al conductor por las autoridades y los centros de ITV durante toda la vida útil del vehículo.

 

Fuente: AECA-ITV


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