El sector de la fabricación de automóviles es responsable de más del 5% del empleo manufacturero total en 13 Estados miembros de la UE, con más del 60% de estos trabajadores empleados por proveedores de automoción. Por lo tanto, el estudio proporciona una evaluación muy necesaria a nivel europeo y, además, detecta riesgos y oportunidades en siete de los principales países productores de componentes de automoción (Alemania, España, Francia, Italia, República Checa, Polonia y Rumanía). El estudio también es el primero de su género en evaluar el impacto de diferentes vías políticas para alcanzar los objetivos del Pacto Verde, centrándose en los proveedores de automoción

El estudio pronostica que, en la hipótesis de solo vehículos eléctricos, el 70% del impacto en el empleo se sentirá ya en el período 2030-2035 y corrobora que las oportunidades del vehículo eléctrico dependen del establecimiento de una amplia cadena de suministro de baterías en la UE, cuyo momento y probabilidad aún son inciertos. Los países de Europa Occidental parecen estar mejor situados para ser bastiones en la producción de sistemas de propulsión de vehículos eléctricos, mientras que el empleo en los países de Europa Central y Oriental seguirá dependiendo en gran medida del motor de combustión interna.

Las conclusiones del informe son:

– Una evaluación de la transición confirma el papel fundamentalde la electrificación para lograr los objetivos del Acuerdo de París, pero corrobora los riesgos para el empleo relativo al sistema de propulsión.

– Los 226.000 nuevos puestos de trabajo previstos en la producción de sistemas de propulsión de EV (suponiendo una cadena de baterías de la UE), suponen una pérdida neta de 275.000 puestos de trabajo (- 43% empleos) proyectados de aquí a 2040.

– Se prevé que 501.000 empleos de proveedores de automoción que fabrican componentes del sistema de propulsióndel motor de combustión interna (ICE) queden obsoletos si la tecnología se elimina gradualmente para 2035.

– De ese medio millón de empleos, el 70% (359.000) probablemente se perderá en solo un período de 5 años, de 2030 a 2035, lo cualdestaca el limitado plazo existente para gestionar considerables repercusiones sociales y económicas.

– Al complementar la electrificación, un enfoque de tecnología mixta que permita el uso de combustibles renovables podría conseguir una reducción del 50% de CO2 para 2030, a la vez que mantiene los empleos y crea valor agregado.


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