De los 32 millones de vehículos que hay en España, 24,3 millones son turismos. Los coches se dividen,según el tipo de motor, en diésel (14,9 millones), gasolina (8,8 millones) y otras motorizaciones (561.580). Este último grupo se compone casi en su totalidad por híbridos y eléctricos. Los motores limpios representan, por lo tanto, un 1,8% del parque de coches.

Los conductores veteranos son los más propensos a manejar un vehículo impulsado por una batería. En concreto, un 2,08% de conductores de entre 51 a 65 años se mueven en un coche híbrido o eléctrico. Los jóvenes (aquellos de menos de 30 años) y los sénior (los que rebasan los 65 años) son quienes presentan menos predisposición a conducir un vehículo limpio.

En España, siete de cada 10 pólizas de automóviles tienen a un hombre inscrito ante el seguro como primer conductor del vehículo. Las mujeres figuran como titulares de los tres contratos restantes. En los vehículos híbridos y eléctricos esta diferencia es algo más acusada. Ellos figuran como conductor habitual el 73,75% de las veces, frente al 26,25% de ellas.

El retrato de conductor parece indicar que la renta es un factor que favorecer la adquisición de un vehículo eléctrico. Esto se confirma al realizar un análisis del reparto territorial de los vehículos limpios. Las provincias y los municipios con mayor PIB suelen presentar tasas más elevadas. Otros factores que favorecen la adopción de estos vehículos son el tráfico urbano (híbridos y eléctricos tienen más presencia en grandes ciudades y sus coronas metropolitanas que en zonas rurales) y la existencia de flotas en un territorio (ie. taxis, VTC, alquiler, renting…).