“La carrera nunca ha estado tan abierta en toda la historia del Dakar”, declararon al unísono todos los pilotos que, de una forma u otra, aspiraban a la victoria ante la multitud de campeones y bólidos inscritos en la 48ª edición. La unanimidad de esta declaración confiere un valor adicional al título de 2026, que engrosa una colección que incluye ahora seis Touaregs que se exhibirán con orgullo en la sala de trofeos del museo Al Attiyah.
Este título tiene más peso si cabe por haber sido conquistado tras una carrera que ha dominado de principio a fin, con sangre fría, una estrategia cuasi milimétrica y un plan de batalla magistral articulado en torno a dos jornadas decisivas para las que debía garantizar, sí o sí, una posición de salida idónea. La primera no era sino la sexta etapa, un desfile de dunas de 300 kilómetros, en la que el arquitecto debía colocar la primera piedra de su monumento.
En el seno de una élite apiñada como nunca (con los cinco primeros de la general en una horquilla de 12 minutos en la jornada de descanso), Nasser iniciaba el camino de vuelta a Yanbu en lo más alto de la tabla. Por supuesto, había que mantener la posición en la segunda etapa maratón-refugio, pero fue al día siguiente de esta delicada prueba cuando colocó la piedra angular en lo alto del monumento. Segundo en la etapa detrás de Mathieu Serradori, Al Attiyah se desmarcaba definitivamente de sus rivales.
Para rematar la faena, el maestro de las pistas sacó toda su furia rumbo a Yanbu para ganar la penúltima etapa, que venía acompañada de una buena dosis de prestigio y simbolismo. Al conquistar su 50ª etapa se codeaba con gigantes de la talla de Ari Vatanen y Stéphane Peterhansel.
En motos, parece que ha pasado una eternidad desde que Daniel Sanders fuera considerado el favorito indiscutible, con la salvedad, si acaso, del siempre amenazante Tosha Schareina. El error del español, penalizado con 10 minutos por ignorar las banderas de salida del vivac refugio (etapa 5), cambió las reglas del juego, pero su escuadra encontró enseguida un sólido líder alternativo en la figura de Ricky Brabec, capaz de retar al australiano. El duelo prometía, hasta que el campeón del mundo se fracturó el hombro en la carretera de Bisha, lo que comprometió sus esperanzas de firmar el doblete pero no su deseo de perseverar en carrera hasta la meta final. Sólido en sus apoyos, Luciano Benavides puso un primer pie en el escalón más alto de la general al ganar su tercera etapa del año (etapa 8), abriendo además la pista, pero «Chucky» seguía muy presente, a solo 10 segundos.

Tras los contratiempos de Sanders, todo el peso del equipo recayó sobre los hombros del argentino, a quien se le encomendó la responsabilidad de enfrentarse a Brabec, ganador ya en dos ocasiones (2020-24) y claramente en plena forma. Además de su impecable pilotaje, el estadounidense apostó por una jugada arriesgada, con un punto de genialidad, decidiendo frenar al final de la etapa 11 para dejar que Luciano tomara la delantera con (solo) 23 segundos de ventaja pero el peaje de abrir pista en la etapa siguiente, la 12ª.
Esta jugarreta matemática supuso un golpe psicológico para el piloto, que esa noche no ocultaba su decepción. El escenario ideado por el cerebro estadounidense logró tomar forma, ya que en la última etapa, a menudo considerada un mero trámite, Brabec partía con 3’20» de ventaja. La carrera parecía ya decidida y vista para sentencia… ¡hasta el km 98,4! Abriendo la pista, el piloto norteamericano solo tenía que recorrer 7 kilómetros, pero cometió un error de navegación que lo desvió ligeramente hacia la izquierda, obligándole a dar una vuelta de unos tres kilómetros para volver a la pista correcta. Mientras tanto, Luciano Benavides cruzaba la línea de meta y veía a Ricky Brabec llegar dos segundos más tarde, la diferencia más pequeña jamás observada en la clasificación general del Dakar. ¡Una auténtica locura! Aún más impactante que lo logrado por su hermano Kevin, dos veces ganador, que también dio la vuelta a la clasificación general el último día en 2023 tras imponerse con 43 segundos de ventaja sobre Toby Price.

