Con Halloween a la vuelta de la esquina, los sustos y las sorpresas cobran protagonismo. Pero algunos imprevistos pueden resultar mucho menos divertidos, especialmente cuando afectan al coche. Uno de ellos es regresar al lugar donde lo hemos dejado aparcado y descubrir una abolladura, un retrovisor roto o un arañazo considerable, sin ninguna pista de quién ha provocado los daños.
Más allá del enfado inicial, esta situación plantea numerosas dudas para los conductores: ¿qué hacer si el responsable se ha marchado?, ¿es necesario denunciarlo?, ¿quién se hace cargo de la reparación? Ante este escenario, Prima Seguros nos da cinco recomendaciones para saber cómo actuar desde el primer momento y explica qué ocurre cuando no es posible identificar al responsable de los daños.
- Mantenga la calma y documente los daños. Antes de mover el vehículo, siempre que esté estacionado en un lugar seguro, es recomendable fotografiar los desperfectos desde diferentes ángulos. También conviene tomar imágenes del entorno y anotar el lugar y la hora aproximada en la que se ha detectado el incidente.
- Busque testigos y posibles cámaras de seguridad. Si el vehículo estaba estacionado en una calle concurrida o en un aparcamiento, es posible que alguien haya presenciado el golpe. Preguntar a comerciantes, vecinos o personal del estacionamiento puede ayudar a identificar al responsable. Asimismo, conviene comprobar si existen cámaras de vigilancia en las inmediaciones y, en ese caso, informar a las autoridades para que puedan solicitar las grabaciones por los cauces correspondientes, cuando proceda.
- Valore presentar una denuncia. Cuando el responsable abandona el lugar sin facilitar sus datos, acudir a la Policía o a la autoridad competente permite dejar constancia de lo sucedido y aportar las pruebas disponibles. Aunque no siempre será posible identificar al causante, disponer de una denuncia puede resultar útil para documentar el incidente y facilitar determinadas gestiones posteriores.
- Comunique el incidente a su aseguradora. Es importante informar a la compañía cuanto antes y facilitar toda la documentación disponible. Con carácter general, la Ley de Contrato de Seguro establece un plazo de siete días para comunicar un siniestro desde que se tiene conocimiento de él, salvo que la póliza contemple un plazo más amplio. Contactar con la aseguradora lo antes posible permitirá conocer los siguientes pasos y las opciones disponibles según las coberturas contratadas.
- Consulte antes de reparar los desperfectos. Aunque la primera reacción pueda ser llevar el coche directamente al taller, conviene consultar previamente con la aseguradora cómo proceder. Dependiendo de las condiciones de la póliza, puede ser necesario realizar una peritación o seguir un procedimiento específico para gestionar la reparación.
¿Y si el responsable nunca aparece?
Cuando no se consigue identificar al causante, una de las principales dudas es quién debe asumir los gastos de reparación. La respuesta depende, en gran medida, de las coberturas contratadas.
En términos generales, un seguro a terceros no cubre los daños accidentales sufridos por el propio vehículo como consecuencia de un golpe causado por otro conductor. Por su parte, un seguro a todo riesgo que incluya daños propios puede hacerse cargo de la reparación, incluso cuando no se consiga identificar al responsable, siempre de acuerdo con las condiciones, exclusiones y posibles franquicias establecidas en la póliza.
También conviene recordar que el Consorcio de Compensación de Seguros no suele cubrir los daños exclusivamente materiales provocados por un vehículo desconocido, salvo determinadas excepciones legales vinculadas a accidentes con daños personales significativos. Este supuesto es diferente al de un vehículo identificado que circula sin seguro, en cuyo caso el Consorcio sí puede hacerse cargo de los daños materiales.
Así, conocer las diferencias entre las distintas modalidades de seguro y revisar qué garantías incluye cada póliza puede resultar determinante para evitar sorpresas cuando se produce un incidente de estas características.
La mejor forma de evitar una pesadilla es estar preparado
Aunque no siempre es posible evitar que otro conductor golpee nuestro vehículo mientras está aparcado, adoptar ciertas precauciones puede ayudar a reducir los riesgos. Elegir plazas de estacionamiento con espacio suficiente, evitar zonas de maniobra especialmente estrechas y revisar periódicamente las coberturas del seguro son algunas de las recomendaciones para estar mejor preparados ante este tipo de situaciones.

