La conciencia medioambiental es España es alta. La ciudadanía muestra una actitud favorable hacia las medidas que impulsan la sostenibilidad, el ahorro de emisiones y el fomento del transporte alternativo. Sin embargo, a pesar de esta solida sensibilidad, los datos del estudio de Ipsos sobre movilidad de 2026 revelan una clara paradoja: los desplazamientos se realizan, sobre todo, en coche. No tanto por necesidad real, sino fundamentalmente por comodidad.

Según el estudio, el 83% de la población española afirma tener un coche, y un 65% declara que utiliza su vehículo propio al menos una vez al mes, confirmando que el coche continúa siendo la columna vertebral de la movilidad cotidiana.

Aunque la sensibilización medioambiental está muy presente, los hábitos muestran que la ciudadanía en España sigue utilizando mayoritariamente el coche para sus desplazamientos. Un 47% lo considera su medio de transporte habitual, muy por encima de caminar (23%) o del transporte público (21%). Además, un 42% afirma que es su medio de transporte favorito, lo que confirma un apego significativo por parte de la población española al vehículo privado.

Incluso cuando se plantea la vida sin coche, la comodidad vuelve a imponerse. Casi la mitad de las personas en España, un 48%, considera que su vida sería posible sin coche propio, pero preferiría seguir teniéndolo. El vínculo con el vehículo también se aprecia en la configuración del parque móvil: entre quienes poseen coche el 85% utiliza un modelo propulsado por gasolina, diésel o etanol, reflejo de un mercado todavía dominado por motores tradicionales. Además, un 70% admite que estos vehículos fueron adquiridos nuevos, lo que indica una fuerte inversión en la propiedad del automóvil.

Si bien el coche lidera, otros modos de desplazamiento están muy presentes en el día a día. El estudio muestra que un 63% de personas en España camina al menos una vez al mes como forma de movilidad habitual, y un 55% utiliza el transporte público con esa misma frecuencia. Este abanico de modos alternativos refleja que existen alternativas aceptadas por parte de los españoles más allá del coche, aun así, no logran superar al vehículo privado en preferencia y frecuencia.

Las percepciones sobre el transporte público confirman su buena valoración en España: el 65% lo considera seguro, un 61% lo ve accesible y un 57% asequible. Además, desde una perspectiva medioambiental, un 46% de la ciudadanía preferiría usar transporte público antes que el coche particular por motivos medioambientales, frente a un 25% que no lo comparte. En términos de políticas, un 51% apoyaría la aplicación de tarifas más bajas por uso de carreteras para incentivar la compra de coches eléctricos y un 43% respaldaría la introducción de precios por congestión para fomentar hábitos de transporte más sostenibles, frente a un 26% que no se muestra de acuerdo.

Los datos del estudio definen unas tendencias claras sobre el futuro de la movilidad en España. Un 64% afirma que preferiría usar formas de transporte como caminar y montar en bicicleta para mantenerse activo, lo que revela un fuerte interés en hábitos de movilidad más dinámicos y menos dependientes del coche.

Esta visión de futuro también incluye un papel clave para los vehículos eléctricos. Casi la mitad de la población española, un 49%, considera que en los próximos cinco años muchos consumidores cambiarán a un coche eléctrico, aunque un 22% no lo comparte. Por su parte, un 48% cree que conducir este tipo de vehículos tiene un impacto medioambiental positivo, pero no para un 23% de la población española. Asimismo, un 41% asegura que el coche eléctrico le resulta atractivo frente a un 28% que opina todo lo contrario.

Los datos revelan un consenso alrededor del futuro de la movilidad, será más sostenible porque caminar, pedalear o utilizar el transporte público convivirán con una adopción progresiva de vehículos eléctricos.