El Congreso Sectorial de ITV 2025 que ha organizado la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) ha tenido como lema este año: «La movilidad del futuro pasa por la ITV». Durante la segunda jornada del encuentro, el director gerente de AECA-ITV, Guillermo Magaz, ha presentado los principales retos y estrategias actuales del sector, en un contexto en el que el incumplimiento de la ITV y el envejecimiento del parque móvil se consolidan como dos de los mayores riesgos para la seguridad vial y la protección del medio ambiente en España.

Durante su intervención, Magaz ha mostrado datos que revelan una realidad alarmante: en 2024, el 32,7% de los vehículos que tenía que haber acudido a la inspección técnica, no lo hizo. Si se consideran solo los vehículos de menos de 25 años, el porcentaje sigue siendo elevado (18,1%). Se trata de un incumplimiento que no solo vulnera la normativa, sino que incrementa la probabilidad de sufrir un siniestro vial. “Cada día fallece una persona en España por no haber pasado la ITV”, ha recordado Magaz.

Pero la falta de cumplimiento en la inspección técnica no solo afecta a la seguridad vial, también incrementa las emisiones contaminantes. Además, supone un enorme impacto económico y social. De acuerdo con el estudio sobre la “Contribución de la ITV a la Seguridad Vial y al Medio Ambiente”, el coste social estimado de la ITV es de 1.725 millones de euros, lo que equivale a la construcción de 4 hospitales de entre 400 y 600 camas al año.

En las últimas tres décadas, España ha logrado reducir drásticamente la siniestralidad vial, pasando de 9.344 fallecidos en carretera en 1989 a una media de 1.700 en los últimos diez años. Aunque desde AECA-ITV se advierte que todavía queda camino por recorrer para alcanzar el objetivo europeo de “0 fallecidos” en carretera en 2050, en este descenso de la mortalidad, la inspección técnica de vehículos ha desarrollado un papel fundamental.