El pasado año se registraron 66.545 siniestros viales en zonas urbanas, con un saldo de 488 personas fallecidas y 5.043 que requirieron ingreso hospitalario, unos datos que reflejan una disminución de las víctimas mortales del 6% respecto a 2023 (30 fallecidos menos) y un aumento del 3% en los heridos graves (+123).
La distribución de las víctimas mortales en las ciudades durante 2024 vuelve a poner el foco sobre los usuarios vulnerables, que representaron un 79% del total de fallecidos en vías urbanas. Dentro de este grupo, los peatones fueron los más afectados, con 206 muertes que suponen el 42% del total, seguidos por 139 motoristas (28%), 26 ciclistas (5%) y 13 usuarios de vehículos de movilidad personal (3%). En contraste, solo el 16% de las personas fallecidas (79 en total) viajaban en turismos, lo que evidencia la desprotección de quienes se desplazan sin carrocería en entornos urbanos cada vez más complejos y compartidos.
Estos datos confirman una tendencia estructural: los modos de transporte más sostenibles o activos son también los más expuestos, lo que exige políticas específicas de protección y diseño urbano centrado en la seguridad de los más vulnerables.

