Los 60.000 millones de euros previstos en el PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima) para electrificación en España podría generar más de 11.000 millones de euros anuales de PIB en la industria de la movilidad y haría crecer un 1,94 % anual a nuestra economía durante los próximos 5 años. Estas son algunas de las principales conclusiones del informe económico desarrollado por Aedive, la Asociación Española para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica, que ha presentado en el Día Mundial de la Eficiencia Energética, en el marco de un encuentro organizado con Europa Press.
El escenario geopolítico actual, con la creciente competencia de China en sectores clave, y el acelerado cambio tecnológico que ya no lidera Europa, confirma que la electrificación de la economía y con ella, la movilidad eléctrica, se tienen que convertir en el corazón de la estrategia para la dinamización tecnológica, industrial y de sostenibilidad de Europa y dentro de ésta, de España.
El informe de Aedive cuantifica los múltiples beneficios económicos, energéticos y medioambientales que se podrían generar si se logra el objetivo del PNIEC de matricular, a 2030, hasta 5,5 millones de vehículos eléctricos.
Las cifras reveladas en el informe ponen de manifiesto otras magnitudes muy relevantes, como que se permitirá reducir en unos 14.000 millones de euros las importaciones de combustibles fósiles de España, es decir, el equivalente al 1 % el PIB cada año, lo que supone, a la vez, liberar recursos para potenciar tanto el consumo como la inversión de empresas y ciudadanos en la economía nacional y, en consecuencia, generar más riqueza y empleo.
Las Administraciones Públicas recaudan unos 12.000 millones de euros por el consumo de combustibles fósiles en el transporte, pero a medida que la economía se va electrificando, esta recaudación se irá reduciendo (en torno a 2.000 millones de euros hasta 2030), aunque no se perderá, sino que la cantidad no recaudada se verá incrementada
La electrificación de la economía, siempre según Aedive, hará una España más competitiva (con precios más estables de energía), más sostenible (ya que potencia y rentabiliza aún más las inversiones en energías verdes) y más industrial (porque se impulsaría de forma decidida una nueva industria emergente, de alto valor añadido, alta productividad y tractora de empleo).

