La arena blanda le resultó durísima el jueves a Pablo Quintanilla y en el rostro de los pilotos ayer viernes quedaba más que patente la exigencia del rally raid.
Constante desde la salida de AlUla, Ricky Brabec ha dado sobradas muestras de su robustez y no ha cometido error alguno en el trayecto de vuelta a Shubaytah, una actuación que le ha permitido hacerse con las riendas de la general y mantener abiertas sus opciones de revalidar un título que ya conquistó en 2020. En el ejercicio inédito de 48h, Adrien van Beveren ha podido demostrar que la arena es su medio natural: sus victorias en Le Touquet y en el Enduro del Verano de Argentina le han permitido forjarse una técnica y un físico que lo hacen prácticamente intocable en la arena. Los esfuerzos de tanto trabajo dieron sus frutos ayer, en la que es probablemente una de las recompensas más gratificantes de su carrera, pues vuelve a meterle en la pugna por la victoria final.
Parecía evidente que en el ring del Empty Quarter Yazeed Al Rajhi y Nasser Al Attiyah, hijos estos sí de la arena y las dunas, gozarían de una importante ventaja. Pero tras las insalvables acrobacias del líder de la general al volante de su Hilux, el pentacampeón se las ha visto y deseado en la que debía haber sido su etapa: el jueves se hundió y ayer viernes perdía 2h45 tras una avería mecánica. Una suerte muy distinta es la que corrían los Audi de Carlos Sainz y Matthias Ekström, que salían airosos de la prueba del Empty Quarter, además de condecorados con la corona de líderes de la general.
Inmediatamente por detrás de ellos en la jerarquía encontramos a Sébastien Loeb, que ganaba una etapa importante y recupera una posición favorable para meterse en la batalla: al francés le separan 29 minutos del líder español, una distancia que posiblemente no se antoje insalvable, y tendrá además un colega de primerísimo nivel en el que apoyarse, Al Attiyah, para tratar de atar un título con el que lleva soñando desde 2016.
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