La Unión Europea ha marcado una reducción del 55% y 50% para 2030, en turismos y comerciales ligeros, respectivamente. Y del 100% para 2035.

Este aumento de ambición en la búsqueda de la neutralidad climática debe tener su reflejo en un aumento de los objetivos de penetración de vehículo electrificado. Así, si bien el vigente Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021‑2030 aspira a un parque de vehículo electrificado de turismos y furgonetas en España de 3.4 millones en 2030 y una cuota de mercado del 40%, cumplir con el nuevo escenario exigiría, según estimaciones de Anfac, a un nuevo objetivo de 4,3 millones de unidades para 2030 y de 9,8 millones para 2035, con un 60% y 100% de cuota de mercado electrificado respectivamente.

La primera normativa AFIR, fechada en 2014, primaba el número de puntos de recarga frente a la calidad de estos. La nueva propuesta establece dos diferencias principales: añade la necesidad de que estos puntos tengan potencia y capilaridad y establece unos objetivos vinculantes de despliegue para los Estados Miembros.

La nueva propuesta de Anfac parte de unos niveles superiores de potencia necesaria para los vehículos eléctricos e híbridos enchufables pues la tecnología de los vehículos está evolucionando hacia potencias de carga muchos mayores. En concreto, Anfac, en línea con ACEA, parte de una potencia de 3 kW para los vehículos eléctricos y 2 kW para los híbridos enchufables. Así, de la propuesta de AFIR se concluye que para 2030 España debería disponer de 322.000 puntos de recarga, mientras que la propuesta de ANFAC establece 300.000 puntos de recarga como objetivo mínimo para abastecer el parque para ese mismo año.

Para Anfac, el criterio de calidad de la red de recarga es absolutamente relevante. A cierre de 2022, de los 18.128 puntos de recarga de acceso público que tenía España, sólo el 3,8 % eran de recarga de alta potencia (≥ 150 kW). Desde Anfac se advierte de que España debería multiplicar por cinco su red de carga de alta potencia por ser fundamental para que el vehículo eléctrico pueda ser empleado en trayectos de larga distancia por carretera, permitiendo tiempos de carga de entre 15 y 27 minutos.