Cuando el Gobierno de España puso en marcha el confinamiento de los ciudadanos en sus casas y decretó el Estado de Alarma, más de 130.000 alumnos estaban preparándose para someterse a las pruebas de alguno de los carnés de conducir (turismo, motos o licencias para vehículos de profesionales), según los cálculos realizados por Formaster, Asociación Profesional de Empresas Formadoras en Seguridad Vial.

Para estos 130.000 alumnos que se quedaron con la formación a medias, las autoescuelas han continuado dando servicio con distintas herramientas como aulas virtuales donde los profesionales de la seguridad vial han seguido impartiendo el contenido con tutoriales y con clases en streaming que ayudan a los alumnos a solucionar dudas y errores y donde se les ofrece instrumentos como test, vídeos y ejemplos de situaciones para que no se cometan los errores más comunes.

La Asociación Profesional de Empresas Formadoras en Seguridad Vial también ha calculado que, cada día de “no actividad” normal, está costando al sector de las autoescuelas alrededor de 6 millones de euros y, hasta este momento, se ha alcanzado un coste acumulado de 200 millones de euros aproximadamente.