Chevrolet Cruze SW 2.0 VCDi LTZ.

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La prueba de la presente semana corresponde al Chevrolet Cruze SW 2.0 VCDi LTZ. Se trata de la versión familiar con motor turbodiesel de 163 CV del modelo más comercializado del fabricante estadounidense. Comenzando la radiografía del producto por su diseño exterior señalar que nos parece un automóvil de trazos muy atractivos desde cualquier perspectiva.

El interior destaca por su amplitud y la presencia de materiales de calidad media. Los asientos sujetan bien y la posición de conducción es muy cómoda con diferentes reglajes de asiento y volante.

Este modelo familiar ofrece 500 litros de maletero hasta la línea de la ventana y casi 1.500 hasta el techo si abatimos los asientos traseros. La carga de objetos pesados o voluminosos es muy fácil al ser el borde de carga plano y no estar muy alejado del suelo. Las plazas traseras cuentan con espacio razonable para cuatro pasajeros.

Junto a la mecánica comentada la firma ofrece otra versión diesel de 130 CV y dos de gasolina, 1.6 de 124 CV y 1.8 de 141 CV. El modelo cedido por el fabricante era el de equipamiento más completo incorporando sensores de lluvia y luces, navegador con display de siete pulgadas, detalles cromados, radio Premium con USB, seis altavoces, sensor de aparcamiento trasero, faros antiniebla delanteros, climatizador automático y servicio de mantenimiento gratuito durante tres años o 100.000 kilómetros.

Al volante es un automóvil en el que lo más destacable es el propulsor que auna prestaciones suficientes como unos consumos equlibrados. Oficialmente la marca anuncia un consumo medio de 5,2 litros/100km aunque no pudimos alcanzar dichas cifras pese a practicar en varias fases de la prueba una conducción muy conservadora. La cifra más habitual circulando entre carretera y ciudad, según el ordenador de a bordo, es la de 7 litros/100 km, aunque en ocasiones puntuales se logra reducir hasta los 6,8 litros/100 km.

La dirección es demasiado suave para nuestro gusto, la frenada es correcta y el accionamiento del cambio agradable por su buen escalonamiento. El comportamiento del automóvil es correcto en carretera con unas suspensiones blandas que resultan más eficaces en tramos bacheados que en firmes en buen estado. Es manejable en ciudad pese a sus dimensiones y la visibilidad es buena. Para hacer la maniobra de aparcamiento existe una cámara en la parte trasera que facilita enormemente la labor.

Habitáculo, confort y equipamiento, con un diseño atractivo. Son las cuatro facetas más destacadas de un automóvil que no entusiasma ni defrauda en carretera pero que tiene un precio muy favorable con respecto a sus rivales.

Pensamos que la opción probada es la más interesante de toda la gama.

El Chevrolet Cruze SW puede adquirise a partir de 17.515 euros.

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