Yamaha Majesty S

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Elegante, práctica y divertida. Así es como define Yamaha su nueva Majesty S. Y no les falta razón como veremos más adelante, según nuestra experiencia, Hoy hemos probado este scooter urbano por deferencia de Alicante Motor, concesionario oficial Yamaha en Alicante. El primer vistazo ya provoca empatía con el conductor. Se la ve manejable y es atractiva. La unidad de pruebas era de color negro. Antes de entrar en su análisis veamos sus componentes técnicos más representativos: motor de un clindro y cuatro tiempos refrigerado por líquido, 125cc; 12,5CV, inyección electrónica, sistema de suspensión delantera por horquillas telescópicas y trasera de brazo oscilante. Pesa 148 kilos y mide 2.030mm.

Nos explican una serie de peculiaridades y nos ponemos en marcha. Es cómoda. Toda la instrumentación está a mano. A la izquierda, el indicador del nivel de carburante; en el centro, el cuentarrevoluciones y a la derecha, el velocímetro digital. En la maneta izquierda, intermitentes y el pito. Debajo del manillar tenemos un compartimento portaobjetos bastante amplio y debajo del asiento podemos llevar casco, documentación y aún restará espacio para colocar algunas cosillas más.

Para arrancar hay que quitar el caballete y hay que dejar unos pocos segundos para que el sistema de inyección cumpla con su cometido. El sistema de arranque es eléctrico. Es bastante silenciosa al ralentí. Salimos del concesionario y damos gas a la máquina. Nos encaminamos hacia la costa desde el corazón de la ciudad. Es muy manejable y es bastante ligera. Ya desde el principio observamos que la frenada es uno de sus puntos fuertes, pero aún no hemos salido del tráfico urbano.

Cogemos el vial que va a la costa y vemos que las prestaciones de la Yamaha Majesty S son muy satisfactorias. En muy poco tiempo se coge la suficiente velocidad y, sobre todo, con una capacidad de aceleración tal que los coches se quedan muy atrás. Eso nos da seguridad. Las carrocerías cuanto más lejos, mejor. Los retrovisores nos dicen en todo momento que es lo que nos rodea y a que distancia está. Vamos cómodos.

La suspensión está muy bien ajustada para que su utilización sea tan placentera como segura. En curva no hace falta tumbar para que la maniobrabilidad y direccionabilidad de la moto sea óptima. Como dice nuestro buen amigo Eleuterio Portes hay que ir relajado; los brazos no pueden estar en tensión y tenemos que poner la mirada en el punto en el que queremos negociar la curva y salir airoso de la operación.

Volvemos al concesionario. Hemos disfrutado mucho con la experiencia. Al llegar a Alicante Motor quedamos con el jefe de ventas, Elías Azorín, en probar próximamente a "la jefa", la X Max, la superventas de la firma de los diapasones, pero eso será otra historia. Nuestra protagonista tiene un precio de adquisición muy competitivo: 2.999 euros. Además, el distribuidor alicantino ofrece, como regalo, la matriculación gratuita, valorada en 225 euros.

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