Kawasaki ERN

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Motos Medina nos dejó probar el modelo de este año de Kawasaki, la ERN. A simple vista se ve una moto pequeñita, compacta y práctica, válida para todos los días. 

Subimos y la posición es cómoda, llegamos bien con los pies al suelo, las piernas quedan un poco dobladas por la altura de los posapies, pero con comodidad.

Por la ciudad es manejable y ligera. Su motor lineal fácil de llevar, es muy manejable y se mueve con soltura entre los coches. 

Salimos a la carretera por las nacionales y empezamos a a subir marchas. El cambio está muy bien escalonado y vamos subiendo de velocidad. La moto se comporta bien dentro de sus posibilidades. El aire empieza a darnos al ser una naked; la velocidad y el empuje son buenos, suficiente para desplazarnos. Pienso en salidas domingueras e incluso algún viajecito, el motor es lineal y la moto fácil de llevar. 

Empezamos a apretarla un poco y con curvas más lentas, apretamos los frenos, y decimos apretamos porque si quieres que frene fuerte también tendrás que hacer bastante fuerza sobre la maneta. Parecen algo justos si quieres darle un poco de guerra. El trasero, en cambio, va bien e incluso puedes hacerlo bloquear en las frenadas fuertes. Desde luego, este no es su terreno y la moto empieza a moverse, es una señorita y no le gustan las brusquedades. Si quieres ir rápido, tendrás que tratarla suavemente y entonces es donde su dulzura se trasmite en un ritmo rápido. 

No es una "r" y las suspensiones tampoco son las mismas. Si quieres ir racing tendrás que acostumbrarte a que la horquilla hunda y la rueda trasera tienda a clavarse, pero si quisiéramos una "r" no la elegiríamos.

Una vez que ya nos hemos hecho amigos y sabemos que hay que tratarla dulce empezamos a tumbar y va bien. Intentamos llegar a rozar posapies pero no nos deja tumbar y tumbar pero al estar tan altos cuesta bastante, por nos decir mucho, rozarlos. Las curvas enlazadas son super divertidas, entrando sin frenadas bruscas y sin buscar los límites. En una conducción así es toda una diversión. 

Pasamos a la autovía y se nota fiable. La suspensión asienta bien y la estabilidad es buena; el aire pega un poco pero para velocidades legales no molesta. Por carreteras muy reviradas y de asfalto regular tendrás que ir de turismo y disfrutar de su conducción suave y del paisaje. 

Una moto muy práctica, con una acertada estética y buenos detalles de acabados. Todos los elementos quedan bien integrados en un diseño compacto. 

Si quieres una moto para todos los días, desplazamientos cortos, salidas de fin de semana tranquilas y algún viaje a un coste racional, esta moto será una de tus opciones y seguro que te saca alguna sonrisa debajo del casco. Recuerda que es una señorita y si la tratas dulcemente te recompensará.

 

Texto y fotos: Juanjo Olcina

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