Ford B-Max 1.6 TDCi 95

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El Ford B-Max es un monovolumen urbano de poco más de 4 metros de largo por 1,75 m de ancho y 1,60 de alto, sin pilar central, con lo que su acceso está libre de obstáculos. En cuanto a diseño, el B-Max destaca por su frontal específico con su gran toma inferior de aire, faros rasgados y perfil ascendente en cuña.

Pero aparte de su original diseño y su peculiar apertura de puertas, ofrece una generosa habitabilidad interior. La anchura útil trasera iguala la delantera, lo que significa 5 plazas cómodas y reales, con el mejor espacio trasero para piernas que se pueden encontrar en un coche de menos 2,5 m de batalla. En el maletero se dispone de 318 litros oficiales.

Lo que más llama la atención es su sistema de apertura de puertas, con las dos traseras deslizantes y su combinación con las delanteras convencionales. Esta estructura permite a los marcos de las puertas trabajar conjuntamente como un pilar virtual fijo en caso de choque, tanto frontal como lateral, absorbiendo la energía del mismo, contando también con unas cerraduras reforzadas que mantienen las puertas fijas a la estructura de techo y suelo en caso de impacto.

Otra ventaja añadida es la mayor facilidad de acceso que presentan las puertas traseras correderas para entrar y salir del coche en los huecos estrechos de aparcamiento en batería, siendo todas practicables de forma independiente.

En cuanto al equipamiento encontramos el acceso sin llaves con arranque por botón, climatizador automático, control de crucero, apoyacodos central trasero plegable, luz de cruce diurna por diodos, faros antiniebla y llantas de 16” con neumáticos 195/55 R16. La unidad cedida, en el máximo nivel de acabado, venía además con numerosos extras como el paquete Techno, City Safe o el techo panorámico.

Desde el nivel básico tenemos un muy completo equipamiento, con radio CD con lector MP3, aire acondicionado (manual), 6 airbags, ordenador de viaje, sensor de presión de neumáticos, ABS+ESP, ayuda al arranque en cuesta HLA, control de par motriz en curva, boca de depósito Easy Fuel, volante de tres radios en piel, respaldo del asiento delantero plegable, elevalunas eléctricos delanteros y traseros o reposacabezas central trasero, entre otros elementos.

El propulsor que incorporaba la unidad de pruebas es el conocido 1.6 TDCI, en su última variante con culata de 8 válvulas, turbocompresor e inyección directa “common rail”. Con 95 CV, se presenta como la opción diesel más brillante del B-Max, con una velocidad máxima oficial de 173 km/h y una aceleración de 13,9 segundos de 0 a 100 km/h, mientras que su consumo oficial combinado es el menor de toda la gama B-Max: 4 lts/100 km, con la menor emisión de CO2 (104 grs/km). Silencioso y progresivo, funciona bien a regímenes intermedios y ofrece unas prestaciones más que suficientes con las normas de circulación española vigentes en la mano.

Al volante es un vehículo noble y equilibrado pues las suspensiones mantienen el mismo esquema común a la plataforma global de Ford para sus modelos pequeños, o sea el eje delantero independiente por columnas MacPherson, y el semitorsional trasero. Un esquema simple y eficaz que permite un comportamiento dinámico óptimo. Los frenos, con discos ventilados en el eje anterior y tambores en el posterior, son eficaces y progresivos y la dirección de asistencia eléctrica tiene buen tacto. El cambio es agradable de accionamiento y está bien escalonado.

Como resumen, señalar que el Ford B-Max 1.6 TDCi 95 es un monovolumen práctico y funcional, espacioso, cómodo y versátil. Es seguro, fácil de conducir y cuenta con un buen maletero. Además, su equipamiento es bastante completo y proporcionado a su precio que es de 19.650 euros.

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